¡Porque puedo…! ¿y qué?
Domingo, 08/Mar/09 18:20
José Luis Gutiérrez Lozano
Dice Leonardo Boff: “La cuestión no es económica. Es moral y espiritual. Solo saldremos del hoyo a partir de otra relación con la naturaleza, sintiéndonos parte de ella y viviendo la inteligencia del corazón que nos hace amar y respetar la vida y cada ser. De lo contrario, continuaremos en el hoyo en el que el capitalismo nos ha metido.” (El Hoyo Perfecto, 06 de FEBRERO, 2008, www.leonardoboff.com/site-esp/lboff.htm). Muy comúnmente aceptamos imposiciones, desigualdades, carencias, abusos en todos los ámbitos de nuestra vida social, porque nos hemos acostumbrado a vivirlos, como parte del deber ser, en la economía capitalista. El comportamiento de nuestra sociedad está sintonizado en la lógica misma del capitalismo. Dice Boff que así como el lobo es feroz por naturaleza, “el capitalismo es por naturaleza voraz, acumulador, depredador de la naturaleza, creador de desigualdades y sin sentido de solidaridad hacia las generaciones actuales y mucho menos hacia las futuras”. Hace tiempo, acompañando al Ing. Alfonso Bernal en quijotesca lucha a través del Movimiento Ciudadano por el Agua, un importante agricultor se resistió violentamente a cambiar ciertos equipos y sistemas para eliminar un gran desperdicio de agua que se daba en su propiedad. “¡Yo pago el agua y hago con ella lo que me venga en gana!” fue su postura inamovible y bien fundamentada en la lógica de que, quien tiene dinero, puede hacer lo que le venga en gana. Con la compra se hace lícito cualquier uso y abuso. El dinero justifica. Puede construirse un centro comercial o una pista de carreras de automóviles afectando el equilibrio biológico micreorregional porque es negocio, hay derrama económica. Se deja a la banca cobrar las comisiones que quiera, zarandear a los diputados y senadores cuando pretenden hacer que ésta cobre intereses justos en México y no excesivos. La banca puede agredir emocionalmente, intimidar, acosar a sus acreedores porque tiene el derecho de cobrar. Se puede usar un micrófono como arma. Puede editarse, programarse o emitirse basura mental –estupefaciente y manipuladora- por los medios públicos porque, antes que servicios públicos, son negocio para alguien. La lógica ha sido también tergiversada en el hecho de que si es negocio, es bueno para la sociedad. No se cuestiona el hecho de que muy a menudo se privatiza entre pocos esa ganancia, mientras que la gran mayoría, no sólo no recibe parte de la misma, sino que mansa e inconscientemente asume las pérdidas sociales. Y esos pocos mandan e imponen, porque tienen con qué pagar, tienen quien les pague por ello… porque pueden. La lógica que impone el dinero, infunde a otros ámbitos de nuestra vida en sociedad. Quien tiene el poder de cualquier otra forma, aplica el mismo principio: “lo hago, lo impongo, ¡porque puedo!”. Banamex puede negarse a recibir el pago de contribuciones fiscales de un contribuyente que presenta un formato autoimpreso que el SAT envía por correo electrónico, habiendo un mandato de la autoridad para que lo reciba. Telmex en llamadas desde teléfonos públicos, donde una llamada promedio dura un minuto, puede subir el precio un 200%, de 1 a 3 pesos; puede vender tarjetas de telefonía pública por $50 y dar servicios por $48. ¡Porque puede! La lógica del poder, rebasa a la misma autoridad. ¿En qué se fundamenta la autoridad? ¿En la justicia, en la fuerza, en la razón, en el pacto social? El secretario de seguridad pública, general de innegable experiencia militar, puede descalificar e ignorar el propósito por el cual lo cita el H. Congreso del Estado – representante de la Soberanía Popular. Retar a quien se atreva a pedir su renuncia, que tenga las agallas para cubrir su puesto. Y abandonar abruptamente el recinto parlamentario, porque puede. Contradice con estos hechos ante el Congreso sus propias palabras. Fiel defensor de un pueblo al que agrede, en principio, a través de sus representantes. Y no pasa nada. El sector productivo, el más agredido, el más asustado por la violencia y la inseguridad, el que produce riqueza económica, lo defiende. ¡Por eso precisamente expone su caso primero ante los empresarios! Por la lógica del poder del dinero en el inconsciente colectivo: si éstos lo avalan, nadie más tiene por qué quejarse. Comprado, el poder está en constante conflicto con la autoridad. Al asignarse “megasalarios”, los funcionarios públicos, no sólo los consejeros del IFE, merman su autoridad. Quien tiene la facultad de ordenar el aumento de sus propias retribuciones, porque puede, denota que sus servicios están regidos por el mercado y no basados en el respeto mutuo con los gobernados. Nuestra sociedad acepta calladamente la imposición de la ley del más poderoso –a veces incluso incorporada en la ley escrita, desligada de la justicia - porque se ha imbuido en la cultura preponderante que así deben ser las cosas. Se acepta la imposición militar a cambio de una supuesta seguridad. Se justifica el uso de la fuerza pública para combatir la delincuencia, pero nadie, como parte de una estrategia fina para combatirla, toca sus intereses económicos. Se llega al servicio público, para servirse. Evidentemente, todo está en el mercado, lo que es negocio es bueno y de todo se puede hacer negocio. Los seres humanos hemos construido esta cárcel, esta jaula de barrotes de oro pulidos con el temor de muchos y la avaricia de unos cuantos. ¿Cuándo nos daremos cuenta de que somos muchos más los que podemos exigir y hacer que las cosas cambien?
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La Falacia del Bienestar Económico
Domingo, 22/Feb/09 16:31
José Luis Gutiérrez Lozano
Resulta muy común escuchar a nuestros dirigentes políticos y personajes de la vida económica afirmar la necesidad de lograr por encima de todo, los equilibrios macroeconómicos y la recuperación del ambiente favorable a los negocios como sinónimo del logro del bienestar social. Hoy en día, ante la mentada crisis, el objetivo central de los esfuerzos gubernamentales -aplaudidos por el sector empresarial e incluso una parte importante del académico- se concreta al mantenimiento y/o recuperación de estos equilibrios. La presunción de que nuestra economía se encuentra “blindada” ante la crisis es resultado de esa limitada concepción de la realidad. La realidad es que precisamente la obtusa búsqueda de tales equilibrios y maximización de beneficios monetarios es la detonadora de la crisis financiera y la que ha contribuido al desequilibrio social que hoy fomenta la depredación del medio ambiente y la paz social. La materialización de nuestra vida cotidiana nos lleva muy fácilmente a confundir el objetivo de todo gobierno, que debe pugnar por el bienestar de la población, con la maximización del beneficio económico. La propia ciencia económica, desarrollada a partir de las escuelas neoclásicas, ha privilegiado el estudio y desarrollo de la política económica, menospreciando lo que en una fase de la historia fue materia de la economía política. Actualmente la ciencia económica opera dentro de los ámbitos definidos como macroeconomía y microeconomía. La macro y la micro se compatibilizan a través de compartir principios y valores. Su paradigma lo constituyen los valores de mercado y capital donde el elemento humano, junto con la tierra y medio ambiente, se circunscriben al campo de simples factores de la producción. Este reduccionismo relativamente reciente de la ciencia económica ha sido criticado ampliamente a nivel global, pero, por la falta de solidez científico-académica de los defensores de visiones alternativas, tales críticas han sido fácilmente descalificadas. Ya en diversos espacios académicos se ha cuestionado la validez de los indicadores económicos que tradicionalmente publican los órganos oficiales de estadística, en México el INEGI y Banxico principalmente. Pero cualquier otro indicador que se sustente en los mismos paradigmas, principios y valores de principios del siglo veinte, aún logrando ofrecer una perspectiva distinta de la realidad, no permite modificar acciones y comportamientos que perpetúan la desigualdad social. Durante este pasado fin de semana, en una importante reunión del grupo denominado Espacio de Economía Solidaria México (Ecosol México) se planteó la importancia de difundir ordenada y sistemáticamente los paradigmas, principios y valores que sustenten una ciencia económica más acorde con los requerimientos del siglo ventiuno. Según los libros de economía que se estudian en nuestras universidades, la ciencia económica tiene sólo dos ámbitos, la macro y la microeconomía. En la macroeconomía, se afirma, el logro del equilibrio general de los agregados económicos, mercados, moneda, fisco y capitales, lleva automáticamente al bienestar social y el desarrollo del ser humano. En la microeconomía, la mano invisible del mercado, la que se deriva del equilibrio de la oferta y la demanda, logra la maximización del beneficio de los actores económicos, que por consecuencia automática, se refleja en el beneficio de los individuos. Ambas aseveraciones son sofismas que hemos aceptado como válidos, cuando en realidad, los equilibrios económicos macro o micro no son sinónimos de bienestar. La validez en el logro de las metas basadas en los indicadores tradicionales de la economía, es respaldada por los valores individualistas surgidos del mismo paradigma de maximización a cualquier costo. En esta lógica, dentro del paradigma de la escasez relativa y la mano invisible del mercado, las personas sólo pueden aspirar a maximizar la acumulación de satisfactores materiales en la medida que logran obtenerlos a costa de los demás. De manera paralela, la ciencia económica que centra su atención en la reproducción ampliada como finalidad única de la interacción humana, deja fuera las otras dimensiones trascendentes del hombre en comunidad. Por otra parte, el conflicto de intereses entre los logros macroeconómicos a costa de los equilibrios microeconómicos, que es algo dolorosamente conocido en los resultados recientes de la economía mexicana, constituye un aspecto negativo adicional de este paradigma donde todos pierden para que alguien gane. Reconociendo que las acciones económicas deben incidir en el desarrollo de los hombres en lo individual y de la comunidad con sus distintas formas de integración, según los acuerdos de Ecosol, se precisa un nuevo concepto paradigmático de la economía con un conjunto de valores que tenga al hombre como eje y centro. De allí la definición de un nuevo enfoque de la economía, la “mesoeconomía”, que concilie la visión de la macro y la micro con un nuevo fundamento paradigmático que valore el impacto de la acción económica en el entorno local, regional y en la sociedad, orientado hacia el bienestar del entorno físico y humano. Que propicie la reciprocidad y asuma el compromiso con las generaciones futuras; posicionándose de manera intensiva y extensiva hacia un estadio superior de la economía y de la sociedad, remontando la marginalidad para abarcar los aspectos sociales, políticos y tecnológicos de la economía. Que valore el crecimiento del bienestar a través de la liberación de las potencialidades del ser humano y su comunidad. Una economía que dé cabida al hombre compasivo y no sólo al competitivo, al lúdico, no sólo al de trabajo racional. La economía solidaria privilegia el bienestar del ser humano, el cuidado del otro, del medio ambiente, y del aprecio por encima del precio. La industria cultural prevaleciente, medios masivos, sistema educativo, patrones comúnmente aceptados de comportamiento, llevan a perpetuar los valores de los paradigmas de la reproducción ampliada de los agregados económicos y de la competencia para maximizar de los beneficios económicos individuales; a valorar a los actores económicos de la sociedad, sólo en su dimensión chata como consumidores o productores. La tarea para el replanteamiento de la ciencia económica que sirva a un mundo pluricultural, totalmente interconectado que permita el libre flujo de factores económicos y de personas, parte de la tremenda oportunidad histórica que se presenta actualmente: una crisis civilizatoria que, por desgracia, acarreará grandes costos sociales antes de ver destruido al sistema económico que aún hoy, frente a las evidencias del fracaso, defienden neciamente quienes pretenden seguir beneficiándose de él.
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La Crisis con Monitos
Domingo, 08/Feb/09 18:44
José Luis Gutiérrez Lozano
A raíz de las propuestas que Andrés Manuel López Obrador difundió en días recientes para enfrentar la crisis económica, se llevaron a cabo manifestaciones masivas de descontento en el Distrito Federal. De llamar la atención fue el reparto en esas manifestaciones de una historieta hecha por el monero “El Fisgón” titulada Crisis: Todo bajo Descontrol” y un DVD con entrevistas y “propuestas prácticas de solución”, según se afirma en un mensaje por correo electrónico que difunde ambos materiales, para “salir de la crisis y cómo podemos exigirle al gobierno que garantice nuestro derecho a la felicidad.” Oportuno, necesario y muy útil resulta que la oposición difunda su visión, ante la avasallante desinformación que el pueblo de México sufre a manos del monopolio e intereses entreverados de los medios de comunicación y el gobierno casado con la visión única del paradigma conocido como “neoliberal.” Sin embargo, la visión opositora hace evidente que más allá de monitos, aún falta mucho para construir un conjunto nuevo de medidas y soluciones prácticas que sean verdadera alternativa. En su primera parte, el contenido de la historieta antes mencionada, explica claramente una visión sobre el origen de la crisis del sistema económico-financiero mundial, la relación y compromisos del actual gobierno mexicano con ese sistema y la manera en que ese entreverado de intereses juega para repercutir en detrimento del bienestar de la mayoría de la población. En esa parte también queda claro que la famosa crisis que hoy preocupa a todos no es un fenómeno coyuntural ni temporal. El documento de marras evidencia la inviabilidad del sistema preponderante a crear a partir de sí mismo las soluciones. O sea, acorde con la visión de analistas e investigadores serios que por desgracia no se conocen ampliamente en México, el documento afirma de una manera contundente que la crisis es sistémica de la civilización que hemos aceptado como válida y se replica a sí misma con creciente costo humano y social. Pero en la segunda parte de la historieta, donde se exponen las “soluciones prácticas” que también se replican en el DVD, a diferencia del análisis agudo que se hace del origen de la crisis, se refrenda la política económica estatista que desde hace décadas ha mostrado ya al mundo su inviabilidad. Se cae el lugar común de paliativos, por más urgentes que éstos sean para recuperar el poder adquisitivo, y propuestas basadas en política fiscal al estilo de los años 30 que sólo reciclarían el sistema que ha llegado a su límite. Con este enfrentamiento político que tenemos en México desde que Fox se alió a lo más nefasto de la reacción nacional e internacional, profundizado a raíz de las elecciones y los cuestionados resultados de 2006, pareciera ser que en México nos quedamos varados entre sólo dos visiones encontradas de la realidad. Es blanco o es negro, es melón o sandía, es AMLO o Calderón. Nos hemos negado la oportunidad de revisar a fondo, escuchar las visiones alternativas del mundo latinoamericano, europeo o asiático, por jugárnosla sólo entre el neoliberalismo y el estatismo. Existen otras opciones económicas en las que se replantean las políticas a fondo con todo lo que esto implica: modo de producción-consumo, sistema bancario-monetario, sistema socio-cultural, de medios de comunicación, relación sociedad-gobierno y relaciones internacionales. Si entre los asesores de AMLO hay quienes cuentan con importantes avances en el estudio de viabilidad de la banca ética, por ejemplo, ¿por qué no se incluye una propuesta de modificación del sistema bancario en sus propuestas? Este nuevo paradigma, sin ser una vía por sí misma de solución a la situación actual, al menos cambiaría la perspectiva de la población en general respecto a los poderes fácticos resguardados en el actual sistema bancario. Pero además, por la profundidad y persistencia de la crisis y dado que existe la oportunidad sociopolítica para ello, ¿por qué el llamado “Gobierno Legítimo” no va más allá? Si Lula, en Brasil, se aventuró con el programa “Hambre Cero” a la creación de un nuevo paradigma guiado por la Secretaría de Economía Solidaria, se han reforzado y apoyado programas de moneda local complementaria, ¿por qué no aprovechar la experiencia? El problema sistémico está ligado al clientelismo de la política fiscal (de gasto público y tributación) y a la corrupción de la política monetaria. ¿Por qué no basar las propuestas en algo diferente a estos dos pilares carcomidos de la política económica? El gobierno de Uruguay anunció recientemente el apoyo a un sistema de monedas locales, lo mismo hizo Hugo Chávez hace poco más de un año. Se camina hacia la construcción de un Banco del Sur desligado de la especulación financiera de la banca tradicional. El Unasur, el ALBA, y muchas iniciativas socioeconómicas más pueden alimentar propuestas viables para México, ¿por qué no estudiarlas? Especialistas en Economía Solidaria en México ya han contribuido a desarrollar sistemas locales de trabajo común organizado, comercio justo, consumo responsable y moneda social local en varias comunidades, incluidas varias en el DF. Existen ya miles de experiencias en esta vía económica en el mundo documentadas por varios investigadores y estudiosos del tema económico reconocidos mundialmente que operan en varios países asesorando y/o apoyando la implementación de la nueva cultura económica. La profundidad de la crisis amerita un ataque a fondo. Como lo muestran las marchas, las manifestaciones, la historieta de monitos y el DVD, la oposición cuenta con recursos, por no hablar de los recursos oficiales con que cuentan los partidos. Bien podríamos los ciudadanos exigir a los políticos que se aboquen a fondo para hallar propuestas. México está urgido de soluciones prácticas, sencillas y nobles. Sólo parece ser que no tenemos políticos que den la talla para ello. O qué, ¿sólo tenemos monitos?
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Crisis y visiones divergentes
Domingo, 18/Ene/09 20:03
José Luis Gutiérrez Lozano
De nuevo, dentro de unos pocos días, se llevarán a cabo los dos foros mundiales que tienen lugar de manera simultánea cada mes de enero desde hace 9 años. Si bien las reuniones del Foro Económico Mundial (FEM) se realiza en Davos, Suiza, desde hace ya más de dos décadas, no fue sino hasta el 2001 cuando se comenzó a sumar la voz alternativa frente al modelo económico preponderante desde el Foro Social Mundial (FSM), en Porto Alegre, Brasil. En estos eventos, el tema principal lo constituirá la crisis económica que en este año y probablemente hasta el siguiente golpeará a una gran parte de la humanidad. Tradicionalmente, en los medios oficiales y las mayores cadenas televisoras de México nos han ofrecido a detalle las presencias, los discursos y las personalidades que se darán cita en el foro de los Alpes suizos y nada del otro. Sin embargo, ante la ruta de colapso socioeconómico y político en la que parece encontrarse México en estos momentos, el razonado y responsable análisis comparativo de las visiones divergentes de ambos eventos, bien pueden aportar el elemento fundamental para evitar el anunciado Estado fallido. En el elegante FEM se enfocará el problema desde una perspectiva que ubica la crisis como un reto para corregir los desequilibrios manifestados por el sistema económico financiero dominante y se plantearán propuestas orientadas a la recuperación del estado de las cosas a como estaban antes de este desfase de cotizaciones y capacidades de pago en el sector monetario. Se espera, como lo ha sido en las anteriores reuniones de ese foro, que las correcciones en el orden económico provean las condiciones necesarias para el restablecimiento del crecimiento económico, como meta inobjetable para el desarrollo mundial bajo esta visión paradigmática. En el foro alternativo, que este año nuevamente se llevará a cabo de forma desconcentrada en varias ciudades del mundo, bajo el lema universal “OTRO MUNDO ES POSIBLE”, el tema será abordado desde el punto de vista de que la situación actual constituye una gran crisis civilizatoria que obliga a un replanteamiento de las acciones del ser humano libre y consciente en el planeta, bajo tres ejes básicos de análisis y acción, asumidos por la sociedad autogestora: el cultural, el político y el económico. Dice Luis López llera, comprometido arquitecto y luchador social durante 45 años e ideólogo líder en el campo de la economía solidaria, que la crisis que hoy se manifiesta es de tal magnitud, por el daño causado a las poblaciones en México y en el mundo, al medio ambiente y a la viabilidad general del planeta, que no es posible aceptar meras reformas ni adopción de conocidas recetas. No se puede esperar, dice este mexicano que es uno de los cuadros más valiosos del FSM, “que los negocios de siempre, y las instituciones públicas imbricadas en ellos, salgan a flote -no sin grandes pérdidas- y prosigan en una nueva etapa de hegemonía con más explotación y destrucción. Se nos presenta nuevamente el caso del nudo gordiano; la cuestión es si debemos seguir tratando de deshacerlo hilo por hilo, o bien debemos ir a su meollo y desarmarlo de una vez. Hoy el tiempo para la humanidad se termina, nos abruma un gigantesco monumento a la ignorancia y la brutalidad, el clamor humanitario es simplemente ¡Basta! No demos plazo para más consideraciones bizantinas y demoras burocráticas. Y parece que las perspectivas en lo económico, social y político obligan a una mayor creatividad para romper el nudo gordiano en esta etapa crucial del desarrollo mundial. Pero para ello, necesitamos nuevos esquemas, distintos enfoques en las ciencias sociales. En lo económico, en gran parte del mundo, pero en especial en México, hemos sido generalmente de pensamiento lineal. En casi todas nuestras reuniones, convenciones, encuentros y demás coloquios de sabios en la materia económica, entre las cuales el FEM de Davos es la máxima expresión, se debaten hasta cierto punto- las posiciones doctrinales de los autores de las escuelas clásicas: Friedman, Hayek, Samuelson, con cierto recelo, Keynes y con gran efusividad el Premio Nobel que esté de moda. Pero de nadie más. Y la discusión se circunscribe a la defensa o denuesta de la intervención del Estado en la economía con la intención de corregir los desequilibrios cíclicos y temporales, que sin embargo, son los propios esquemas económicos tradicionales que los producen. Hoy, a la gente común se le recomienda portarse bien, no hacer nada más que lo que ya hace: cuidar el empleo, cuidar el dinero y partirse el alma si no lo tiene, como lo hacen los millones de migrantes y desocupados. El FSM, espacio abierto de reunión plural, no gubernamental y no partidista, estimula, de forma descentralizada, el debate, la reflexión, formulación de propuestas, intercambio de experiencias y la relación entre organizaciones y movimientos comprometidos en acciones concretas. En vista de que no es posible aceptar que las teorías económicas de siempre ofrezcan soluciones, el FSM ha sido propicio para el rescate de la obra de valiosos autores en materia económica que han padecido la suerte de ser desterrados de los anaqueles bibliotecarios tradicionales. El reto para nuestros diseñadores de políticas públicas será abrir su mente para analizar, y eventualmente incorporar el enorme acervo de cultura económica que no está alineada con la tendencia del pensamiento único que ha campeado en nuestras instituciones de educación superior. Más allá del sistema monopólico de emisión monetaria que controla al mundo actual con dinero especulativo que se enseña en México como única opción posible, hay quienes proponen esquemas variados sobre bases democráticas de ciudadanía económica. En el FSM, tanto la versión de Belem, Brasil, como la de la Ciudad de México, se conjuntará la propuesta académica para un nuevo sistema monetario con un ejercicio de moneda social. Abriendo la mente hacia nuevos horizontes, vale la pena estudiar los trabajos de James Robertson, particularmente dos de sus muchos libros: Creating New Money: Making it happen (2003), y Creating New Money. A monetary reform for the information age (2000). James Robertson, experto sobre la banca inglesa, a mediados de los años 80 fue fundador de The Other Economic Summit, perenne instancia desafiante del G-7, luego G-8, y también constituyente de The New Economics Foundation. Muchos de sus textos son consultables en www.jamesrobertson.com. Otros autores de valía son el propio López llera Silvio Gesell, Bernard Lietaer, Stephan Brunnhuber, Marcos Arruda, Paul Singer, Tom Greco y varios más. Si realmente se desea buscar alternativas viables para México, bien conviene consultar la obra de estos autores, gran parte de la cual se puede encontrar en internet y trabajos a partir de sitios como: www.money.socioeco.org/es/ y www.complementarycurrency.org entre otros.
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