[sección] Manuscrito
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Sustituyendo a la pistola una máquina para rapar, y, para sancionar deslices, intentos o consumaciones del género sexual, bien apuntalada al alma, la consigna de Los Paracetamoles: “Rapes malogrados para evidenciar a los canallas”.
En resumidas cuentas, Los Paracetamoles son una cuadrilla de gentes autoproclamadas intachables, resueltas a reivindicar con la herramienta del escarnio a los impuros que se acarician por la calle, que con sus carnes imantadas, de moral jodida, pretenden atraerse libertad de a poco. Ellos patrullan las ciudades en grupos de tres; cuando se aproxima …
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Caminos Centrifuga
Aby W.
Hablo de tu ausencia
como si fuera la sopa hirviente de todos los días,
del niño, y de las tardes nubladas donde puedes
hundir los dedos de los pies dentro del pasto helado,
y dejar caer el cuerpo abriendo la boca,
comiendo la tierra, respirando, y tratando
de encontrar razones para no creer, que he muerto
y no he llegado a tu mesa
Bajar las escaleras a las ocho de la mañana,
tomar café, comerte el periódico a tiras de depresión,
buscando la manera de encontrarte en algún clasificado
que se titule más o menos así: “material tóxico” o
“material …
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Sustituyendo a la pistola una máquina para rapar, y, para sancionar deslices, intentos o consumaciones del género sexual, bien apuntalada al alma, la consigna de Los Paracetamoles: “Rapes malogrados para evidenciar a los canallas”.
En resumidas cuentas, Los Paracetamoles son una cuadrilla de gentes autoproclamadas intachables, resueltas a reivindicar con la herramienta del escarnio a los impuros que se acarician por la calle, que con sus carnes imantadas, de moral jodida, pretenden atraerse libertad de a poco. Ellos patrullan las ciudades en grupos de tres; cuando se aproxima el …
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Esto sería un poema si tú fueras mi novia y yo fuera poeta, pero como no es así ni siquiera me preocupo porque rime o vaya en estrofas ni por amarte. No te he soñado y seguramente ni te sabes mi nombre, sin embargo alguna palabra puede escaparse
de mis manos
y podría convertir esto en un poema,
y serías mi novia de inmediato,
y yo podría soñar que me dices Miguel
el poetastro,
y nos amaríamos algunos meses,
quizás años,
y después de separarnos
te aprenderías otro nombre
y yo te escribiría
un …
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>> Por Luis Leonardo Márquez
Ella camina pausado moviendo ligeramente los hombros, el brazo derecho siempre lo lleva balanceando, con una gracia extraña. Desparpajada en su caminar, pero siempre erguida como si flotara hasta ti haciendo una entrada triunfal en total silencio.
Es muy delgada, desde los dedos de los pies hasta los dedos de sus manos son tan delgados. La delgadez de su cuerpo no le impide tener formas, tan redondas, como el mundo mismo son sus pompas, su cintura, su cadera y sus pechos soportan un cuello moreno con …
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La batería del solo de Goldberg bullendo esplendorosa; y yo, doblado como rana, reduzco pitillos a filtros color mostaza.
Siempre y cuando llueva un poco mi entrada para Hernani no será desperdiciada. Sentarse aislado, al fondo, y entre las voces del reparto sentir sonoramente las gotitas joderse resignadas contra la bóveda del teatro, para escurrir por los canales hasta adelgazar en la calle la mierda de los gatos y el olor a chorizo y ajo en los tenduchos.
Digamos, en cuanto a la malevolencia fina con que Goldberg pega a sus platillos …
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Sabía que no se debe lamerle, literalmente lamerle a nadie los ojos; por eso me contuve con los tuyos. Tienes ojos de ron y por el color es que lo digo. Si me hubiese atrevido seguro el paseo se jode y yo ñato con tus puños en la cara o con un policía tomándome del hombro como criatura tildada de grotesca para siempre.
Es cierto. Pensé en separarte un poco los párpados para lamerte. Es cierto también que caminamos juntos por Gonzáles Ortega y que ojalá nuestras cejas se enredaran mientras …
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Es tan linda, y más cuando tiene los ojos cerrados, qué pena que se tenga que ir tan pronto, no tardarán mucho para que manden por usted, siempre estaba muy callada, hasta parecía que había dejado la voz en el lugar donde nos conocimos, ah…, recuerda éste día, la tarde fue demasiado caliente como para no recordarla, usted caminaba con un lindo vestido verde, miraba los aparadores, yo la observaba de lejos, me llamaba la atención cómo caminaba, parecía que daba pequeños saltitos, así pasaron las horas, la noche …


